Primer capítulo de CÓRDOBA!
La provincia de Córdoba ostenta un valioso patrimonio cultural que además se caracteriza por su gran diversidad. Desde las manifestaciones más tempranas del hombre en la región que pueden visualizarse en las pinturas rupestres de Cerro Colorado, hasta obras contemporáneas de primer nivel internacional como el Museo Pro
vincial
de Bellas Artes Emilio Caraffa, pasando por la impresionante Catedral
de su ciudad capital o el "rosario" de estancias jesuíticas que se
levantan en las sierras cercanas, el patrimonio cordobés nos invita a
descubrir y conocer una provincia fascinante cuyos paisajes fueron el
atractivo para grandes pintores del siglo XX, nativos y migrantes, que
tomaron esta región para desarrollar algunas de sus más grandes obras.
Comenzamos nuestro recorrido por la ciudad de Córdoba, allí visitamos el centro histórico cuyos principales edificios fueron levantados durante el período colonial cuando Córdoba formaba parte activa del camino real que conducía a la corte de Lima, capital del Virreinato del Perú. Quizás la obra que mejor refleje la arquitectura regional sea la Iglesia de la Compañía de Jesús, construída con piedra de las canteras cercanas, de aspecto rústico pero severo, cuya más destacada característica es el fabuloso techo de madera (traída desde las misiones guaraníes), un alarde constructivo que tiene la forma de un casco de barco invertido.
La Iglesia de la Compañía forma un conjunto patrimonial de gran valor con el claustro de la antigua Universidad, una de las más antiguas del continente y el tradicional Colegio Monserrat. Parte del mismo conjunto es Capilla Doméstica de los Jesuitas, una joya de la arquitectura colonial sudamericana que cuenta con uno de los retablos más deslumbrantes del arte barroco y un cielorraso con pinturas únicas en el país.
Luego de recorrer otros monumentos de la ciudad partimos hacia las sierras para conocer más del patrimonio cordobés: el sistema de estancias creado por los jesuitas, y para ello visitamos Alta Gracia, La Candelaria y Santa Catalina.
Comenzamos nuestro recorrido por la ciudad de Córdoba, allí visitamos el centro histórico cuyos principales edificios fueron levantados durante el período colonial cuando Córdoba formaba parte activa del camino real que conducía a la corte de Lima, capital del Virreinato del Perú. Quizás la obra que mejor refleje la arquitectura regional sea la Iglesia de la Compañía de Jesús, construída con piedra de las canteras cercanas, de aspecto rústico pero severo, cuya más destacada característica es el fabuloso techo de madera (traída desde las misiones guaraníes), un alarde constructivo que tiene la forma de un casco de barco invertido.
La Iglesia de la Compañía forma un conjunto patrimonial de gran valor con el claustro de la antigua Universidad, una de las más antiguas del continente y el tradicional Colegio Monserrat. Parte del mismo conjunto es Capilla Doméstica de los Jesuitas, una joya de la arquitectura colonial sudamericana que cuenta con uno de los retablos más deslumbrantes del arte barroco y un cielorraso con pinturas únicas en el país.
Luego de recorrer otros monumentos de la ciudad partimos hacia las sierras para conocer más del patrimonio cordobés: el sistema de estancias creado por los jesuitas, y para ello visitamos Alta Gracia, La Candelaria y Santa Catalina.
















