30 oct 2010

Recuerdos del 30 de octubre

Por Mempo Giardinelli

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A la memoria de Nicolás Casullo
Aquel 30 de octubre del ’83 éramos no sólo 25 años más jóvenes, sino también un puñado de expectantes argentinos y argentinas conscientes del momento histórico que vivíamos. Porque la historia contemporánea de nuestro país –para nosotros como para decenas de miles de compatriotas en incontables ciudades de todo el mundo– no se escribía solamente en Buenos Aires ni en territorio nacional.
Con Jorge Bernetti, Nico Casullo, Ana María Amado, Luis Bruschtein, Pepe Eliaschev, Sergio Caletti, Oscar González, Carlos Ulanovsky, Lila Pastoriza y tantos otros entonces jóvenes periodistas, aquel día asistimos, unánimes en la ansiedad y el alborozo, al final de una época. Fue una jornada memorable en la que se sintió también, casi sonora, la presencia entrañable de Miguel Angel “El Gordo” Piccato, periodista, cordobés y radical, muerto absurdamente un año antes en el Hospital Español de México.
No me resisto ahora a reproducir fragmentos del capítulo 32 del libro México: el exilio que hemos vivido, que escribimos con Bernetti y publicó la Universidad Nacional de Quilmes en 2003.
“Ese día hubo dos polos de atracción en la extensa geografía de la Ciudad de México: uno en el centro, en la calle Tíber 98, sede del consulado argentino, adonde debieron confluir todos los residentes en México, exiliados o no, para justificar la no emisión del voto; otro, en el sur de la ciudad, en el local de la CAS (Comisión Argentina de Solidaridad) en la colonia Tlacopac, a donde a partir de las tres de la tarde hubo choriceada y una expectación impresionante, que congregó a más de 300 personas como público estable, con una circulación que no acabó sino hasta las cuatro de la mañana del día siguiente.
Es imposible saber –aunque se pensó, en broma y en serio, colocar una urna en la puerta del consulado– cuál hubiese sido el resultado de los comicios entre la comunidad argentina en México. Los autores pensamos que también allí seguramente hubiese tenido más votos el radicalismo, pensamiento que era anterior al conocimiento del escrutinio (...). En compulsas que hacíamos entre amigos y compatriotas más cercanos, Alfonsín obtenía más preferencias que Luder. Y aun en muchos peronistas, como los autores mismos hasta entonces, había conciencia del temor que significaba un posible triunfo de Herminio Iglesias y sus patotas. Curiosamente, entre los más jóvenes, los que llegaron a México siendo niños o adolescentes, con sus padres exiliados, eran notables las preferencias por el Partido Intransigente y la paternal figura de Oscar Alende.
(...) Aquella mañana del 30 de octubre, luminosa y fría, soleadamente otoñal, la ansiedad y el nerviosismo imperaban a la entrada del Consulado, donde una multitud no dejó de cantar durante horas estribillos contra la dictadura y las autoridades. ‘Cónsul, boludo/ buscate otro laburo’ y ‘Siga, siga, siga el baile/ al compás del tamboril/ reventamo’a los milicos/ gane Luder o Alfonsín’ fueron los más entonados (...). No faltaron allí, en la ancha calle Tíber de la Colonia Cuauhtémoc, los transeúntes y automovilistas mexicanos que saludaban a la concurrencia (que ocupaba media calzada) con bocinazos y hasta banderitas argentinas enlazadas con la mexicana. La prensa escrita y televisiva cubrió el improvisado acto...
Había muchos carteles en la calle y un enorme afiche que rezaba: ‘Que aparezcan los desaparecidos’. También, espontáneamente, se repartieron papeles y marcadores para que cada uno pudiera escribir el nombre y apellido de sus familiares o amigos desaparecidos y la fecha de su secuestro. Esos papeles fueron pegados en toda la cuadra, en árboles, ventanas, en el palier de Tíber 98, en el ascensor, en pasillos y escaleras y aun dentro de la recepción del consulado, lo cual le significó un duro trabajo al cónsul, quien personalmente salió un par de veces a la recepción y a los pasillos para arrancar de las paredes, con gesto enfurecido, los nombres que señalaban, acusadores, lo ominoso del régimen al que él servía.
Abajo había desconcierto entre peronistas y compañeros de izquierda (en el exilio prácticamente no había radicales, y en la colonia no exiliada realmente no lo sabíamos, aunque era de suponer que sí) (...). Había socialistas que deseaban un triunfo luderista, pero Alfonsín, sin dudas, había sabido cosechar simpatías inesperadas en militantes de izquierda. Y entre los peronistas, el temor ya apuntado no era determinante de un voto en blanco o hacia Alfonsín. Pero sí era un hecho que todo el mundo, en sus imaginarias boletas comiciales, cortaba papeles y hacía combinaciones en las que, salvo Luder, el resto no eran listas completas, sino que probablemente Augusto Conte hubiese triunfado en el exilio, y el PI habría tenido mucho mejor representación parlamentaria.
La ansiedad no llegó, sin embargo, a la angustia, sino al contrario: se matizó toda la mañana y parte de la tarde con mucho jolgorio, la quema de un muñeco de trapo y estopa vestido de general Videla, y los cánticos siempre oportunos, como el que se improvisó cuando la bien estructurada actriz Leonor Benedetto llegó al consulado con botas negras, pantalones ceñidísimos y pieles al cuello, y más de uno se sintió paralizado hasta que los muchachos que estaban en la calle avanzaron su canto: ‘jugamo al teto/ jugamo al teto/ el cónsul a la calle / y yo con Leonor Benedetto’.”
Por la noche, la información electoral pasó por la CAS, de hecho una embajada democrática. Desde la redacción del diario unomásuno los periodistas argentinos que trabajaban allí llamaban cada media hora. Desde las oficinas de la agencia AFP, con igual frecuencia se adelantaban cables que en el local de la CAS tomaban otros compañeros, los que inmediatamente eran reproducidos en hojas de papel para los que estaban en la planta baja. También en el primer piso, en la secretaría de la institución, se habían instalado dos radios, una transoceánica y otra de onda larga, y un televisor.
Ese servicio terminó ya entrada la madrugada, cuando muchos datos e impresiones se completaron con llamados telefónicos que se recibieron desde Buenos Aires (...). El clima que imperó durante y al terminar los cómputos en el país fue de alegría desbordante, ausencia de revanchismo antiperonista, y el estoicismo, a su turno, de los justicialistas.
Cómo no celebrar aquel día en esta página, si aquí estamos, en Democracia, a pesar de todo.
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Preentrega Completa TPnº10 - Viernes 05/11

Estimados alumnos,
                                 les recordamos que el próximo viernes tienen preentrega del TPn°10, consistente en:
·  Título (más o menos poético o metafórico...).
·  Subtítulo (en forma de frase explicativa de la propuesta de Par dialéctico).
·  Índice tentativo (nombres de capítulos que muestran aspectos de manifestación del Par dialéctico tomando como ejemplo ilustrativo diferentes obras de período que ocupa el programa de la materia). el índice es un índice, como el de cualquier libro (de capítulos tentativos). Los aspectos del Par pueden ser: distintos equilibrios de tensión del propio Par (mayor o menos predominancia de uno por sobre otro) y diferentes tipos de interrelaciones y/o interdependencias de los conceptos del Par respecto de otros conceptos de la propia red.
·  Introducción completa (breve explicación del trabajo que están presentando -la consigna interpretada-, declaración de intenciones y presentación del Par, explicación de la relación ENTRE los dos conceptos elegidos, breve panorama de los aspectos del Par que serán mostrados en los capítulos siguientes y las obras que servirán como ejemplo ilustrativo).
·  5 Capítulos (5 aspectos descubiertos del Par + 5 obras ilustrativas) (solamente una hipótesis de cada uno con una extensión aproximada de un tercio de página A4). De las 10 obras hay que elegir 5 (puede ser alguna que no esté incluída en las 10 originales también...), por eso son 5 capítulos, uno por cada obra...
En los capítulos habría que mostrar en cada uno un aspecto del Par (que puede salir de la elaboración del Mapa Conceptual o de revisar las obras) y usar para ilustrar este aspecto del Par una obra que sirva a tal fin. Este aspecto del Par que se ilustra en esta obra no hay que tenerlo completamente desarrollado, solamente hay que tener una hipótesis de trabajo de como es este aspecto y como aparece en esta obra...
·  Mapa Conceptual del propio Par.
La preentrega es fundamental para tener una devolución completa de la propuesta de cada uno. No olviden que en este trabajo definen la nota final y por tanto el tipo de exámen al que accederán.
Les recomiendo a todos leer este libro: Patetta, Luciano, Historia de la arquitectura (antología crítica). Celeste.
Por último, envíen por mail las preentregas de la clase pasada (si alguno tiene dudas respecto del contenido de la anterior preentrega, sólo deben consultar el mail anterior o el blog).
Recuerden que pueden realizar consultas por este medio.
Saludos,
              Rodrigo.

El impresentable

Por Juan Sasturain

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Hablo/escribo con la impunidad que da la noche demorada del día del censo y el silencio masticado de muchas horas sin querer hablar en caliente de lo que (nos) pasó ayer. No conocí a Kirchner: lo voté y lo iba a volver a votar si se presentaba el año que viene. Me parece que era –con todas las diferencias e incomodidades que uno, que no está en la política, tiene– lo mejor para el país real, el país de las opciones concretas. Así que, con permiso y todo el dolorido respeto, voy a ser incorrecto. Sincero, quiero decir.
Me acuerdo del primer chiste malévolo que escuché sobre Kirchner, cuando crecía, antes de ser presidente y ya se asomaba Cristina a su lado: “¿Sabés cómo le dicen a Kirchner? Ciervo embalsamado. Porque es cornudo y con un ojo de vidrio”. No sé si este chiste basura es conocido, si circuló. Supongo que sí. Resulta ejemplar para recortar ideología y estatura moral de quienes lo pergeñaron. Imperfecta, como todas las falsas atribuciones de apodo sustentadas en comparaciones de ese tipo, la referencia tenía la perversa eficacia de trabajar sobre el sentido común machista de la mina vistosa e inteligente al lado de un flaco feo –virola, para colmo– y con una pinta de loser que mataba. Un sujeto que era –marketineramente, digamos, perdonando la palabra– absolutamente impresentable. Y lo notable, ejemplar, festejable hasta hoy incluso, con la lástima y el dolor al día, es que ese supuesto impresentable y la mina que lo acompañaba los abrocharon. Largamente. Y cómo.
Me acuerdo cuando los radicales le arreglaron hace (¿veinte?) años los dientes al pobre Casella para una elección que perdió; me acuerdo –en los noventa– de los afeites, el gato ineficaz y la avispa del Turco perverso. La moraleja es tan obvia que da hasta pudor explicitarla: saludablemente, acá todavía no siempre gana el marketing. Ni los medios. Me acuerdo, hace unas semanas nomás, de Kirchner metido en la pilcha de El Eternauta en los afiches callejeros después de zafar de una anterior a ésta en que no zafó. Qué bárbaro... Narigón irremediable como el mismísimo Oesterheld, que también ha sido enfundado en su momento por Solano en el traje de Juan Salvo, el Néstor (o lo que generaba en la gente joven su liderazgo) primereaba una vez más a la lentejísima oposición y se apropiaba con toda justicia de un ícono ejemplar del siglo.
Vuelvo ahora a lo que fue la previa a las elecciones de 2003, con el padrino Duhalde buscando quien agarrara la candidatura, con Lole & Co. (una vez más) sacándoles el cuerpo a las responsabilidades, con un país en la lona y sin futuro, una papa caliente sin nada que ordeñar... El impresentable debe haber sido el tercero en la lista de los posibles contrincantes del Turco con la misma devaluada camiseta. Y allá fue. A propósito: ¿Alguien se acuerda de que Menem ganó, fue primera minoría con casi un cuarto de los votos en esa elección a la que renunció a la hora del ballottage? Memoria, plis: este flaco muerto todavía tibio arrimó apenas algo más del veinte por ciento de los votos –segundo, cómodo–, con el nefasto abanico de López Murphy, Rodríguez Saá y Carrió detrás, todos parejitos. Con ese capital electoral miserable –el ilegítimo Illia, cuarenta años antes, juntó lo mismo que el Turco, pero no había segunda vuelta entonces–, con ese misérrimo porcentaje, digo, que además “era-de-Duhalde”, construyó a contrapelo de expectativas y pronósticos agoreros de ser un dócil Chirolita, su propio proyecto político, que es lo más parecido a lo que veníamos esperando desde el regreso a la democracia. Y lo hizo desde la carencia, pero con una vocación de poder y capacidad de construir que hoy, los alcahuetes y/o los cínicos enemigos del proyecto que encarnó y encarna, atribuyen (ecuánimemente) a sus respetables cualidades de “animal político”.
Y es cierto. Pero Kirchner no sólo ha sabido hacer política mejor que los otros en esos términos pragmáticos (acumular fuerzas, aislar al adversario, pegar primero, tomar siempre la iniciativa), sino que la ha hecho con una dirección y un sentido genuinos, porque siempre sentimos, incluso cuando no lo acompañamos, que creía en la política –no como los economistas tecnócratas del liberalismo o los empresarios colados, que sólo creen en la lógica de la empresa o los números de los balances–, que creía en y hacía política como instrumento de cambio, como medio de acceder al gobierno para poder modificar las relaciones con el poder fáctico, y no para servirlo.
Pero yo no quería hablar de eso. Quería hablar de su magnífica condición impresentable. Y terminar con tres rasgos que cualquier imbécil asesor de imagen o de verso equivalente despreciaría: las biromes berretas con que firmaba decretos y rubricaba acuerdos; el traje cruzado fuera de moda y oportunidad, siempre; la tendencia –memorable, desde el primer día, a la salida del Congreso– a zambullirse entre la gente, sacado, regalado.
La verdad, digan lo que digan, Kirchner ha sido un regalo. Generoso, cursi, incómodo, como un velero hecho de caracoles de mar puesto sobre la repisa de la patria. Uno piensa que es para tirar y resulta imprescindible, verdadero, necesario.
Lo vamos a extrañar.
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29 oct 2010

Charla especial del arquitecto Petrina

Hoy tendremos una charla especial del arquitecto Alberto Petrina en referencia a los hechos de público conocimiento. Como cátedra de Historia es importante que intentemos reflexionar sobre la realidad y sus consecuencias. Y por supuesto, es inprescindible poner en perspectiva histórica los hechos, sobretodo aquellos que sin duda marcarán la vida y la identidad futura de los argentinos.

28 oct 2010

El Presidente que cambió el paradigma

Intendente, gobernador, presidente, su proyecto siempre fue reelecto. En el gobierno puso en discusión temas que los demás esquivaban.
Por Mario Wainfeld
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El ex presidente Néstor Kirchner murió ayer, en El Calafate que tanto amaba y tanto lo sedaba, en pleno protagonismo, cuando tenía apenas sesenta años. Es difícil encontrar un parangón histórico con la desaparición de un líder de su porte, en tales circunstancias. Raúl Alfonsín falleció hace poco; el impacto y la emoción fueron grandes, tanto como el reconocimiento. Pero al líder radical todo le llegó cuando estaba en el ocaso de su carrera, cuando ya no era un protagonista de primer nivel. Tal vez el parangón más cercano sea la desaparición de Juan Domingo Perón durante su tercer mandato: una figura central, en torno del cual constelaba la política, que ordenaba (por así decir) amores, odios y alineamientos. Pero hay una diferencia sideral con esos días, que alude al legado que deja Kirchner. Sin Perón, era evidente que la Argentina se encaminaba, irremisiblemente, a una situación peor y su fuerza a una crisis fenomenal. Kirchner deja el centro de la escena en un país gobernado y gobernable. Con una economía y una situación social sustentables, con previsibilidad política. En el ’74 la política era colonizada por la violencia; en 2010 se cumplen varios años de paz social muy grande (para los parámetros argentinos) y con un rumbo mejorable (como todo) pero racional. Kirchner llegó a la Casa Rosada en un país devastado, se fue en otro, aún cargado de deudas sociales y contradicciones pero indeciblemente mejor.
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Gobernante ante todo: Fue un político hasta su última hora. La noche del martes se pasó mirando números, encuestas, datos económicos, fatigando su celular. Antes que nada, fue un hombre de gobierno: recorrió todo el escalafón de cargos ejecutivos, su lugar en el mundo. Intendente de Río Gallegos, ganando su primera vez por un pelito. Después, gobernador de Santa Cruz. Siempre fue reelecto, dato digno de mención. Llegó a la presidencia cuatro años antes de lo que indicaban su ambición y su férrea voluntad, por uno de esos raros azares felices de nuestra historia. Accedió con votos prestados, con mínima legitimidad, en una nación devastada y acomplejada que apenas empezaba a levantar cabeza. Figura dominante de este siglo, captó como nadie el significado de la catástrofe de 2001, su génesis, el arduo y escarpado modo de irla repechando. El “que se vayan todos” expresaba el descrédito de la política pero no le ofrecía salida. Sin gobierno, sin Estado, sin conducción, sin dinero en caja, con casi tantas monedas como provincias, sin poder político, nada sería posible. Una población abatida, con millones de desempleados, hogares destrozados por la falta de trabajo, falta de fe individual y colectiva lo recibían. Casi nadie lo conocía, lo que incluía a muchos que lo habían votado, por descarte.
“Que se vayan todos” era un síntoma de la imperiosidad del cambio, un rechazo al pasado cercano pero no un programa de salida. Kirchner captó ese doble mensaje: supo (o mejor, decidió) que era acuciante reparar los daños causados por la dictadura, por el entreguismo desaprensivo de los ’90, la anomia del gobierno aliancista, la sumisión a los organismos internacionales de crédito. Reconstruyó el Estado, compensó los poderes fácticos acrecentando el del gobierno popular, designó a los culpables de la caída. Los fustigó con su palabra, atropellada pero clara al designar adversarios y enemigos. Polarizó y politizó, son virtudes, quedando para la polémica las dosis o las proporciones.
Pero, además, edificó un paradigma distinto. A su modo, con vectores claros y simples, eventualmente esquemáticos. Como un maestro mayor de obras, que erige una casa sencilla, eventualmente con paredes algo chingadas, pero habitable.
Había que reparar, había que compensar a las víctimas del terrorismo de Estado y de la desolación económica. No era ése el menú de moda en la Argentina, fue el que eligió, al que apostó con pocas barajas en la mano y no tantas fichas. Lo marcó asimismo la sangre derramada en los finales de los gobiernos del radical Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde también: debía cesar la violencia represiva, que minimizó a niveles únicos en la historia y mantuvo permitiendo un grado de movilización altísimo, que a menudo le jugó en contra.
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Giro: Se le reprocha haber cambiado su postura respecto del terrorismo de Estado, de las políticas económicas precedentes. La supuesta incoherencia fue uno de sus mayores méritos, pues (como Alfonsín en sus primeros tramos) recorrió la parábola inversa a lo que predicaba la cartilla de los gobernantes, la que observaron el menemismo, la Alianza, el propio Frepaso. La que indujo a Carlos Reutemann a aterrarse ante la perspectiva de ganar lo que, parecía, equivaldría a reprimir, bajar salarios, endeudar al fisco. Kirchner viró a izquierda, hacia un creciente protagonismo estatal, porque comprendió que se atravesaba una nueva etapa.
Combinó lo concreto con lo simbólico, seguro que con trazos gruesos. La remoción de la Corte Suprema menemista por una de mayor calidad, la derogación de las leyes de la impunidad, la bajada del cuadro de Videla, la reapertura de la ESMA, la relación más estrecha que jamás tuvo gobierno alguno con los organismos de derechos humanos vienen en combo.
También, en otro carril, el desendeudamiento (acordado en simultáneo con el presidente brasileño Lula da Silva), la virtual ruptura con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la decisión de poner el acelerador a fondo en la economía, la creación de puestos de trabajo, la ampliación de la masa de jubilados. Todas esas acciones enfrentaron críticas lapidarias, anuncios de catástrofes, aplazos desde academias del saber o desde grupos de interés.
Los grandes humillados del cuarto de siglo que precedió su desembarco en la Rosada fueron su centro de atención: los trabajadores, las víctimas del terrorismo de Estado, los argentinos en su conjunto privados de autoestima y de conchabo.
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Economía política: Su concepción económica, que signó la etapa, es acendradamente política y uno de sus más claros lazos de parentesco con el primer peronismo. El crecimiento a todo trapo, el acelerador siempre a fondo, la promoción del consumo y del empleo conllevan un objetivo político y democrático. Estaba compelido a conseguir consenso, en parte para su proyecto político pero, especialmente, para recuperar gobernabilidad y estabilidad. La satisfacción de necesidades primarias, la posibilidad de acceder a bienes necesarios o algo suntuarios y al trabajo fueron su camino hacia la popularidad. Seguro que faltó equilibrio con otras variables, sobre todo en los últimos años, pero mete miedo pensar qué hubiera pasado sin un gobierno valorado, sin un Estado sólido, sin reservas financieras. Se cortó la continuidad decadente que destruyó la trama social entre (por lo menos) 1987 y 2002.
Pasar del desempleo al trabajo, tener unos pesos en el bolsillo y menos miedo sobre el porvenir acrecienta la autoestima, desbaratada en décadas de desvaríos.
Contaba que siendo joven, cuando salía de noche, su padre le preguntaba si tenía dinero y le daba unos pesos más, no para gastarlos sino para estar seguro. Cifraba así su propia economía política. En pocos años la Argentina disminuyó su deuda externa a niveles manejables (que aliviará a gobiernos futuros), solidificó a la AFIP y la Anses.
La puja distributiva volvió a estar en agenda, con avances institucionales que desde otras banderías se subestiman, se niegan o se detestan. Las convenciones colectivas anuales, siempre en alza, las reformas laborales progresivas sí que insuficientes, la consolidación del sistema jubilatorio forman un haz de aportes innegables. Ahora, en el purgatorio, se debate en detalle cómo cualificar esos logros, cómo redistribuir mejor, cómo elevar el piso. Cuando se estaba en el sótano, unos cuantos discutían el rumbo.
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Las cifras, el consenso, la derecha: Las cifras que enunciaba a granel (PBI, reservas, índices de crecimiento y de empleo en especial) fueron su obsesión y su fuerza. Gobernante de una crisis a la que apodó, sin mayor exageración, “el infierno” centró en ellas su atención, su gestión y una fracción relevante de su deseo. Timonel vigoroso, derivó hacia “el Purgatorio”, en un tránsito que no fue pacífico. Una derecha sin referencias políticas lo acechó siempre. Se olvida a menudo, pero la emergencia de Juan Carlos Blumberg sucedió pocos días después del inolvidable 24 de marzo de 2004. El crecimiento general, el renacimiento de las economías regionales, los costados virtuosos del “modelo” con paridad cambiaria competitiva, creación de puestos de trabajo, obra pública y acumulación de reservas le fueron ganando, si no apoyos militantes, consensos muy extendidos. En la emergencia, casi todos se aferraron al capitán de tormentas, incluyendo a las patronales, que mayormente se la llevaron con pala. Rabiaban por el ascenso de los trabajadores, por tener que pulsear en las paritarias pero acompañaban.
De un presidente ignoto, sin caudal propio, pasó, en dos elecciones seguidas, a una mayoría holgada, propia. En ese devenir, descuidó el armado político y desnudó limitaciones para ciertas destrezas políticas: contener a los propios, acariciar a los dudosos, formar nuevos cuadros, movilizar. Así, llegó en auto a las victorias de 2005 y 2007, tras redondear la mejor presidencia habida desde la primera de Perón.
En pos de la gobernabilidad se fue arrimando al peronismo y al movimiento obrero, dejando de lado su proyecto de transversalidad, que incluía una etapa superadora del bipartidismo. En parte fue porque el ensayo encontró límites fuertes, algunos derivados de impericia, otros de falta de peso de los nuevos aliados. En cualquier caso, afrontó un dilema complejo, con soluciones imperfectas en ambos casos. Hombre de gobierno, se inclinó por la que remachaba la continuidad y la estabilidad. Siempre será polémico el saldo, nunca será redondo. En la galaxia peronista, su aliado más fiel y rendidor fue la CGT conducida por Hugo Moyano, en una relación que mejoró a ambos socios, dejando heridos y asignaturas injustamente pendientes, como el reconocimiento de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).
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De la desconfianza a Unasur: Patagónico, desconfiado, formateado en una provincia donde todo se hace con esfuerzo propio, la política internacional le resultaba distante y hasta la sospechaba de distractiva. Supo cambiar de parecer al internalizar la necesidad de una política regional, que diera carnadura a su relato antiimperialista, irrealizable desde un solo país. También, acierto fundante, se percató de que Brasil y Lula (el mejor colega que podía tener allí) eran aliados estratégicos de la Argentina. En la Cumbre de las Américas de Mar del Plata le tomó el gustito al juego político. La vulgata dominante narra que Argentina se “aisló del mundo”, un disparate de aquellos. Jamás comerció con tantos países, jamás se ligó a tantos mercados. Y, además, jamás jugó un rol de equilibrio y pacificación en América del Sur. Argentina y Brasil primaron con activismo y compromiso para que Evo Morales fuera presidente, para que la rosca de derecha no lo derrocara, para evitar la guerra entre Colombia y Ecuador, para intentar frenar el golpismo en Honduras y para frenarlo en Ecuador.
La mejor relación que haya existido jamás con Brasil, con Chile, con Bolivia, con Venezuela, con Paraguay. El conflicto con Uruguay fue un retroceso en ese avance global, felizmente remendado bajo la gestión de Cristina Kirchner y el presidente uruguayo José Mujica.
También hubo trato privilegiado con España y una relación sensata, sí que gratamente autónoma, con Estados Unidos.
La presidencia de Unasur es otro vacío difícil de llenar. Lograda con unanimidad expresa una verdad negada por la conjura de los necios: la valoración de Kirchner trasciende las fronteras. Para Lula, para Hugo Chávez, para Michelle Bachelet, para Evo Morales, para Correa, fue un aliado de fierro y un compañero. Los demás presidentes, de otras pertenencias, reconocieron a una figura de primer nivel, a despecho de las diferencias.
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Cambio de roles: Desde el vamos, desde cuando su revalidación parecía una quimera, predicó que no iría por la reelección. Recelaba del desgaste, de la fatiga ciudadana, hablaba de una necesidad de mayor institucionalidad y menos combate. Cristina Fernández, de cualquier forma, llegó en tono de reelección que los escasos cambios de su gabinete convalidaron. El color peronista del apoyo electoral signó esa decisión.
El mandato de la Presidenta fue mucho más tormentoso que el de su predecesor. Es en parte lógico: superada la malaria y recobradas las fuerzas, muchos actores incrementaron sus demandas. En parte hubo descuidos del Gobierno. En parte, muy sustancial, la agenda institucional fue mucho más ambiciosa y fundante que la de Kirchner.
Cristina y Néstor Kirchner siempre actuaron en tándem desde 2003. Pensaban muy parecido, acordaban en casi todo. Pero el cambio de roles le costó al ex presidente, que perdió muñeca política y capacidad de negociación. Fue más intransigente y menos dúctil frente “al campo” que contra Blumberg o que negociando con los vecinalistas entrerrianos o que en las tratativas con el FMI.
Las retenciones móviles y la derrota electoral de 2009 dieron la impresión de final de ciclo. Los vaivenes del electorado son siempre dignos de atención, máxime para una fuerza populista. La reacción de la Presidenta combinó un temple enorme con la sagacidad de ampliar la agenda propia. Siempre politizando y polarizando pero buscando apoyos externos, consagró cambios institucionales notables, ajenos a su imaginario años atrás. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual hasta la demasiado demorada Asignación Universal por Hijo, pasando por la reestatización del sistema previsional fueron jugadas tremendas, arriesgadas, progresistas que importan (en los hechos más que en el discurso) autocríticas y correcciones de gran nivel.
En su sube y baja, el kirchnerismo quedó con menos apoyos difusos y más consistencia ideológica. También congregó militantes, en especial jóvenes, promovió organización y se consagró más a disputar el debate mediático.
En trance de mayor debilidad, jugó doble contra sencillo. En eso está ahora, siendo por lejos la primera minoría política, la que saldría puntera en la primera vuelta electoral, la que tiene mayor capacidad de movilización y de “calle”, la que imanta más adhesiones de artistas, trabajadores de la cultura y bloggers.
Con ese patrimonio, importante y aún no suficiente para lograr la proeza de tres mandatos consecutivos, llega la muerte de Néstor Kirchner.
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Desafíos: El inventario se hace interminable, acaso por impericia del cronista pero también porque hablar de Kirchner es sumirse en todas las controversias de ayer, de los próximos meses o años. Sin agotar la enumeración, cabe consignar entre los aciertos el aumento del presupuesto educativo y el matrimonio igualitario. Y entre los errores, la erosión del Indec, tan contradictoria con la tendencia general de defensa del Estado y lo público.
Un líder como Kirchner es irreemplazable y, al unísono, no tiene reposo. No sólo porque el hombre era poco afecto a parar sino porque los grandes referentes siguen batallando después de muertos.
Su lugar vacante potencia la ambición de sus adversarios, la barbarie gorila que ya empezó aflorar, el odio de una derecha recalcitrante que esta nota prefiere apenas mentar. En ese aspecto el adiós de Kirchner parece, por ahora, más semejante al de Evita, por el odio de “los otros”, que al de Perón.
La Presidenta, en un momento cruel de su vida, afronta el enorme desafío de proseguir sin su compañero de vida y de luchas. También pierde a un político fundamental, a quien todos respetaban o temían o valoraban. A un alquimista que sabía contener, motivar y conducir a dirigentes, militantes y personas de a pie.
El tándem funcionó con dificultades pero era un bastión, que en los últimos tiempos había logrado el ascenso muy parejo de ambos (con leve supremacía de la Presidenta) en imagen positiva e intención de voto.
Sobreponerse al dolor personal y a la pérdida política, mantener la gobernabilidad, contener a la fuerza propia y sumar parecen retos gigantescos. En más de tres años la Presidenta ha combinado, más vale, aciertos y falencias, aunque siempre demostró aptitud para remontar las cuestas más adversas.
Cuando Kirchner advino al poder, lo informó Horacio Verbitsky en este diario, José Claudio Escribano le dio un ultimátum y un programa, que el entonces presidente rechazó de volea. Ayer, en La Nación comenzaron a pasarle letra a la presidenta Cristina para que desista de su proyecto. La primera vez creían lo que hacían, ahora es pura parada. Todos saben que ella sostendrá sus principios y su norte.
Cuando las corporaciones, sus adversarios políticos y algunas personas vulgares festejan, el cronista recuerda a uno de ellos, el ex presidente Eduardo Duhalde. En 2003, dos periodistas de Página/12 le preguntamos si Kirchner sería su Chirolita. Duhalde respondió “los que dicen eso no lo conocen. Y menos la conocen a Cristina”. Ahora, hay menos motivos para dudar de su templanza y su vocación de militante y dirigente.
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Dolor: Es una sandez hablar de un potencial veredicto de “la historia”. La historia es política: en la Argentina no se han saldado debates sobre Rosas o Perón, menos se llegará a la unanimidad sobre Kirchner.
Confrontativo, por vocación, por estilo y porque gobernar es definir conflictos y aún atizarlos, Kirchner fue llorado ayer y seguirá siendo llorado por muchos pero no por todos. Ayer una muchedumbre colmó la Plaza de Mayo, espontánea y sufriente, en esa Capital de la que desconfiaba y que jamás lo apoyó.
Entre los que lo lloran la mayoría son humildes, muchos son jóvenes que recuperaron la sed por militar. Lo lloran las Madres de Plaza de Mayo, las Abuelas, los integrantes de la comunidad gay, cantidad de artistas y trovadores populares.
Su nombre será bandera y todos ellos tratarán de llevarla a la victoria, a la continuidad, a la coherencia.
Se lo llora y ya se lo añora en la redacción de este diario, que clamó desde su primer día por banderas que en su gobierno se plasmaron en conquistas, leyes, procesos y condenas a genocidas.
Ya lo extraña este cronista, que lo conoció en su labor profesional, lo respetó y quiso más de lo que marca la regla de la ortodoxia del “periodismo independiente”. Lo que nunca impidió discusiones, críticas o señalamientos que forman parte de la lógica del trabajo y de la política.
A la Presidenta, a su familia, a sus compañeros y a los que lo lloran van el abrazo y el saludo en un cierre tan heterodoxo como sentido.
mwainfeld@pagina12.com.ar
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Aseveraciones lógico-políticas

Por José Pablo Feinmann

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1. Néstor Kirchner no era Perón. 1.1. Perón dejó como sucesores a una Presidenta inepta y a un criminal paranoico. 1.2. Néstor Kirchner compartió su vida y deslizó la presidencia en manos de un valioso cuadro político, de una mujer fogueada y hecha en la gran política. De una mujer de excepcional inteligencia. Se me perdonará esto: pero estudié la carrera de Filosofía y ahí recibí mi título. Dediqué mi vida a la filosofía y a la literatura. Sé cuándo alguien sabe pensar. Ningún presidente de la historia argentina pensó con el rigor y la inteligencia de Cristina Fernández.
2. Perón, al regresar, dedicó sus mayores afanes a perseguir y aniquilar a los jóvenes del peronismo, armados o no. Evidentemente el padre Mugica, asesinado por Rodolfo Almirón de la Triple A, organización construida a la vista (aprobatoria) de Perón, no era un hombre armado ni clandestino. (Menos aún lo mataron los Montoneros, como dicen algunos pérfidos que buscan aliviar las culpas de la Triple A. ¡Valiente tarea, qué cercanos se sentirán a ella!) Tampoco lo era Enrique Grynberg, que manejaba un Ateneo en Saavedra. A Kirchner la muerte lo sorprende en pleno diálogo con la juventud. En plena construcción de una de las cosas que hoy más necesita el justicialismo: la construcción de la militancia territorial. 2.1. Cuando murió Perón, el establishment se asustó, y mucho. Porque el tercer Perón era un guerrero del establishment que, para beneficio y alegría de ese sector con el que tan bien negoció, le estaba haciendo la tarea sucia. 2.2. Con Néstor Kirchner, buena parte del establishment y las clases altas y las clases medias altas festejan jubilosos. Hubo censistas que ya hoy llegaron a casas que estaban con las puertas abiertas y festejando. En muchos hogares, hoy, ya hoy, con el cadáver del ex presidente aún tibio, se festejó con champagne. 2.3. Seguramente también en muchas editoriales. Se podrían dar nombres, pero no es el momento y –además– todos los conocen.
3. El vicepresidente de Perón era su esposa, sumisa, a él y al monje umbandista Daniel, asesinos ambos. La sucesora y compañera de vida de Kirchner es Cristina Fernández. Su vicepresidente es un traidor y ayer le añadió a la traición la mentira, que son hermanas de sangre, que van juntas porque traicionar es mentir y gravemente. Tuvo ayer el exasperado caradurismo de decir que había muerto un gran presidente. ¿Por qué le clavaste un cuchillo en la espalda al proyecto de un gran presidente, Cobos? ¿También esa crueldad, esa torpeza, esa traición al país le hiciste? 3.1. Cristina Fernández es de esos seres humanos que se agrandan ante la adversidad. La verán llorar. ¿Cómo no va a llorar al compañero de una vida? Y como una mujer. O como cualquiera. Cualquier ser sensible lloraría en una circunstancia semejante. Yo, ni lo duden. Lágrimas lacerantes. Pero Cristina es notoriamente fuerte. La desdicha le dará poder. La desdicha la hará todavía más dura en la lucha. No festejen tanto, señores. Acaso ni sospechen lo que tendrán que enfrentar de aquí en más. Por otra parte, si Cristina (se decía insistentemente) carecía de carisma, conseguía adhesiones por su inteligencia pero no por su ternura o por su feminidad o lo que sea. (No creo en esto, pero aceptémoslo.) Ahora, el pueblo verá en ella a la mujer que se quedó sin su hombre. A la mujer sola. A la que sola se las tiene que arreglar. A la que hay que seguir, querer y respaldar para que el país conserve su rumbo. “No se nos puede quebrar”, dirán muchos. “Pobre, qué mala suerte. Perder a un marido tan joven. Tan necesario para ella. Un marido al que tanto quería.” Lloverán las flores y las adhesiones emocionales. Pero hay que transformarlas en militancia. 3.2. Hoy, más que nunca, la militancia juvenil tiene un papel esencial. Al que aparezca con alguna teoría que recuerde a la lucha armada y al foco insurreccional de los ’70 échenlo a patadas. Esas posiciones llevaron a la muerte a una generación entera de militantes a lo largo y a lo ancho de América latina. La lucha militante (la única) es de superficie, de cara al sol, como quería morir José Martí y también como quería vivir y vivió (era porque sabía la belleza de vivir de cara al sol que así quería morir). De cara al sol significa: nada de clandestinidad, nada de armas, se triunfa cuando se transforma el número en fuerza, pero no en fuerza armada. En fuerza militante, territorial, cuando se habla con la gente, cuando hay un proyecto para ser comunicado, un proyecto que convenza al militante y le dé fuerzas para convencer a los demás. Lo esencial del proyecto sigue siendo: la unidad de América latina (el Mercosur, no el ALCA). El fortalecimiento del Estado para que defienda a los débiles ante la voracidad de los monopolios. La diseminación de lo mediático. Lo que significa –tanto aquí como en Estados Unidos y en cualquier país que luche por la democracia de la información– muchas voces que hablen, que tomen la palabra, que informen diferenciadamente si es necesario de la uniformización de la palabra de la unicidad monopólica, que informa desde una sola verdad, la propia. O sea, no informa. Difunde sus intereses. El Banco Central para los intereses argentinos. Orgullo y poder y ni un atisbo de sometimiento ante el FMI y cualquier entidad de la prepotente banca extranjera que busque utilizar al país en la timba de sus intereses. Diálogo a fondo con todos los que quieran dialogar. Unidad nacional en medio de la diversidad. Que esa diversidad no se transforme en antagonismo. O, al menos, que exprese el razonable disenso de la democracia. Basta de odios. Basta de libracos difamatorios. Basta de tapas insultantes. Respeto de las Madres y a las Abuelas de la Plaza de Mayo, que nadie más tenga la inmoralidad de siquiera sugerir que una mujer como Estela de Carlotto (que recuperó para la vida verdadera 102 nietos apropiados por el poder desaparecedor) sea tildada desde una revista hipercomercial de hacer lobby para ganarse el Premio Nobel. Esa es una mentira y una falta de respeto. ¿Rescataron ustedes 102 niños? ¿Qué hicieron ustedes además de querer vender revistas a cualquier precio, aun al precio vil de injuriar a las Abuelas de Plaza de Mayo y a Estela de Carlotto? 3.3. Cristina Fernández no queda sola. Tiene a su alrededor cuadros de gran valía. De gran inteligencia. Voy a dar algunos (sólo algunos nombres): Juan Manuel Abal Medina (h), Marcos Zanini (¡vamos, negro!, ¡respalde a la Presidenta con todo lo que usted tiene y sabe: lucidez política amasada a lo largo de años y polenta), Daniel Filmus, brillante intelectual, Aníbal Fernández, el político jauretchiano: nadie desde Jauretche usaba el humor en la política como él lo hace (y no me vengan con los chismes de letrina de lo que fue o lo que no fue: los hombres, en esta Argentina dramática, importan por lo que son y por lo que hoy están dispuestos a hacer). Y muchos más. Y todos los pibes, que cada vez son más. Y que –contrariamente a lo que les ocurría a los jóvenes desde el ’80 hasta el 2000– hoy le encuentran un sentido a su vida en la militancia, en la política.
4. Todo esto y más también tiene usted, Presidenta, para gobernar este país y llevarlo a buen puerto. No es poco. Eso, unido a su talento, a su fortaleza duplicada por la mala mano que Dios (que, de argentino, disculpen, pero: nada) otra vez nos ha dado, le otorgará a los que ya la apoyaban y a los que de aquí en más verán que apoyarla es la única salida para el país y que, por otra parte, usted lo merece, la decisión de estar a su lado, en esta hora amarga pero también en esta impecable coyuntura en que los bravos, los que no bajan los brazos, los que no se dejan vencer por las adversidades que el destino siempre trae, duplicarán sus fuerzas para tratar, al menos, de estar a la altura de las suyas.
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Un político abismal

Por Horacio González *

Como entró en la gran escena política, así se fue, de súbito. Protagonizó años decisivos de la vida nacional que no serán olvidados fácilmente. La mitad de su formación política provenía de las formas tradicionales y los cenáculos previsibles. La otra mitad era inesperada, sin cartilla previa, pensada y actuada frente al abismo. Néstor Kirchner fue un político abismal. No quiso abandonar las fuentes ya instauradas de las corrientes colectivas, pero su intranquilidad se notaba a cada paso. Era la intranquilidad del que sabía que había que inventarlo todo de nuevo y sin embargo preservaba ese espíritu novedoso en el ropaje de palabras asentadas en antiguos ritos argentinos.
Muchas veces se le criticó –le criticamos– ese repertorio desigual. Esa mezcla –pues, como casi todo en la Argentina, fue político de mezclas y heterogéneas composiciones– bullía todo el día, en avance, retroceso, al conjuro de las circunstancias. Pero este hombre intranquilo e ingenioso se las arreglaba para dejar en cada momento oscuro –que abundan y abundarán– una pequeña señal de esperanza. Se vislumbraba quizás en su estilo desprolijo, en su voz deshilachada, en sus señales de disgusto permanente frente a lo real y lo crudamente existente. Lo escuchamos hombres y mujeres que veníamos del fracaso nacional y, sin haberlo conversado nunca entre nosotros, percibimos que en su intranquilidad, en sus simpáticas pifias, en su rostro de personaje burlesco e incisivo, arraigaba el deseo de indicar otros caminos aún no transitados. Las palabras parecían muchas veces ya dichas, pero las promesas de novedad –que se arropan generalmente en odres viejos– era fácil identificarlas.
No le salía fácil el espíritu épico y fue cáustico o irónico donde otros hubieran reclamado grandes definiciones frente al cielo abierto de la historia. Pero con su estilo salido enteramente del eclecticismo nacional, de retazos de militancia estudiantil, de reflejos asamblearios, de paciencias infinitas hacia vetustos personajes y situaciones, de lenguajes populistas, a veces pastorales, siempre latinoamericanos, convencidamente renovadores, iba calibrando desde la asombrosa minucia hasta las grandes estructuras, donde actúan los cacicazgos reconocibles en el país. Hizo lo que le gustaba y lo que no le gustaba, fiel a las famosas recomendaciones que suelen destinarse al hombre político.
Como todo político que es irreversible en su vocación, intentaba no mostrar en ebullición sus pasiones. Los que no lo quisieron inventaron casi exclusivamente para él el concepto de “crispación”. No sabían que Kirchner fue del linaje político más respetable, el de los que intentan el arte y la dificultad de dominar sus pasiones más intranquilas. Arte e intranquilidad que son la política propiamente dicha. Su conversación era de cuño popular, gustaba de la chanza, no se acostumbraba con facilidad a las malas noticias y no le faltaba el consabido alfilerazo contra los que lo desafiaban.
Recrudecerán ahora las acechanzas, practicadas por una nueva derecha que aprendió a hablar diferente, que coquetea con temas de izquierda que le son prestados a veces irresponsablemente. Sabemos que persisten las tramas oscuras del pistolerismo político en el país, con matones que circundan la política, todo localizado en pliegues bien conocidos. Se deberán imaginar nuevas respuestas, será necesario darle nuevos contenidos al discurso político de la transformación social, se reclamarán necesarias reformulaciones y nuevos espíritus frentistas para hacer frente a los que se frotan las manos ante la evidencia de este vacío.
Un líder político, es cierto, puede ser una brizna en el vendaval. Pero la ausencia de Kirchner confirmará una vez más que las vidas, los cuerpos, la respiración de las personas tomadas en singular son uno de los signos capitales de la memoria común. Dijo que era un hombre corriente en circunstancias excepcionales. Esta frase quizás ayude para comprender que las circunstancias excepcionales que seguiremos atravesando precisarán nueva templanza por parte de la Presidenta en su dolor –que deberá ser acompañada por renovadas y reconstituidas fuerzas sociales– y por parte de un conglomerado humano que, si ahora no se hace más amplio, depurado e imaginativo, tendrá que saber que corren peligro todas y aún las más tímidas de las reformas emprendidas.
Es momento de catarsis, como decían los antiguos, es hora de depurar las pasiones y replantear las conciencias. Cuando decimos que Kirchner fue un político abismal se desea significar que había profundidad y vertiginosidad al mismo tiempo. Todo se hacía rápido, en el extremo de la decisión y a veces al compás de contingencias y casualidades. Kirchner pasará al memorial de las tareas argentinas como el signo de lo aún incumplido y de lo que hay que defender. De todos, de cada uno, de los de aquí y los de allá, aumentarán las responsabilidades ante el severo axioma de que se ha ido el hombre que fue hijo de una contingencia y se declaró constructor de realidades. Así es la política: el diálogo entre lo contingente y lo constructivo. Dejándose llevar por estas evidencias, que a su vez se lo llevaron, recordaremos y honraremos a Néstor Kirchner.
* Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.
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Los muertos que vos matáis


Por Eduardo Aliverti

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No quiero escribir desde el resentimiento, aunque siento que, en realidad, el verdadero rencor es el de aquellos a cuyo cinismo apuntará. Algunas cosas hay que sacarlas bien de adentro bajo pena de traicionarse a sí mismo si acaso, por razones de ¿elegancia? periodística, de ser modesto con los conceptos en horas de dolor y de respeto, se las guarda. Supongo, además, que varios de los conceptos a verter serán parecidos y hasta idénticos a muchos de los que acompañan las opiniones de esta edición. Mejor. Uno se sentirá reforzado con la gente, los colegas de este diario, y otros, que piensan igual o muy parecido y habrán escrito en consecuencia. En momentos como éstos, lo que justamente hace falta es juntarse más que nunca con la gente que piensa y dice y pregona como uno. Ayer, a muy poco de conocerse la noticia, me tocó encabezar la transmisión especial de AM 750. Muchos testimonios, mucho oyente, mucho correo, muchas sensaciones. Uno tiene en esto demasiados años de entrenamiento auditivo, de saber reconocer las entrelíneas de las declaraciones, de descubrir qué hay detrás de los tonos de voz y hasta de cada inflexión. Y entonces percibe, registra enseguida, no se le escapan ni las respiraciones. Percató en consecuencia la angustia auténtica de la gente común que llamaba a la radio; la que conforma lo definible desde hace un tiempo como la “minoría intensa” de la sociedad, contra la presunta mayoría invertebrada que está festejando la muerte de Kirchner. Sin embargo, a la par llamó la atención de quien firma la cantidad de llamados del tipo “no soy peronista, no soy kirchnerista, no quiero a este gobierno, pero...”. Ese pero. Ay, ese pero. Cuánto que hay en ese pero de “me parece que me di cuenta ahora, con la muerte, de que no hay nada real mejor que esto, por más que no me guste”.
Sea así o más o menos así, esa gente, esos peros, se sintieron legítimos, audaces, compungidos. Atención con esa tomada de nota de que ahora se corre peligro de retroceder, tanto que lo putearon. No tengo cómo justificar la elevación de los llamados a una radio a la categoría de sondeo representativo... salvo por eso del oído entrenado, de la medición automática de percepciones. Y también como quiera que sea, en cualquier caso es mucha gente con una honestidad intelectual, o sentimental, infinitamente mayores que las disfrazadas por los temporarios acomodaticios de las condolencias. Cobos, traidor, capaz de decir que se nos fue un gran líder. Andate Cobos, por favor. Andate. Pero no del Gobierno del que formás parte a la vez de denostarlo. Andate a tu casa, directamente. Por un instante de tu vida tené mínima conciencia del ridículo. Sólo eso, Cobos. Sólo eso. Vos y todos los demás que ahora descubrieron en Kirchner al tipo que llevaba la política en la sangre, al militante tiempo completo, al apasionado que deja un vacío enorme, al hombre de convicciones. Vos y todos los demás que hasta las 10 de la mañana de ayer definían esos flamantes méritos del muerto como la expresión del crispado que violentó a este país, del autoritario que nos volvió a las catacumbas de los ’70, del enajenado que nos lleva al caos institucional. Y vos, Van der Kooy, que a los veinte minutos de la muerte ya tenías subida tu columna gozosamente mal disimulada. Y vos, Fraga, Rosendo Fraga, asesor de Viola, del general Viola, del asesino Viola, que te permitiste elevar, con el muerto fresco, las condiciones a las que debe sumirse Cristina ahora que puede ejercer el Poder. Vos, Fraga, venís a cerrar el circuito que inauguró José Claudio Escribano, el mandamás de La Nación, cuando apenas asumido Kirchner en 2003 le puso en tapa el pliego de bajezas a que debía rendirse si quería completar el primer año de mandato: reacomodar las relaciones con el FMI, amnistiar a los milicos, romper con Cuba. Con Kirchner inaugurado, primer pliego. Con Kirchner muerto, también enseguida, el segundo: que Cristina se saque de encima a Moyano, a Moreno y a quien haga falta para demostrar que no es igual que el marido. Hasta un tipo de derechas como Federico Pinedo, pero con sensibilidad perceptiva –digamos que un caballero– le dijo al aire al suscripto “y, sí, es un poco apresurado el análisis”.
Pero no, no es apresurado. Son sus instintos más bajos, más pornográficos, de intereses de clase. Cabe reconocerles su impudicia explícita. E incluso prodigarles el reconocimiento de que además de ser así son inhábiles para solaparlo. Dejan todo más claro. Ese es, quizás y no importa si por convencimiento o por lectura especulativa de la realidad al cabo de 2001/2002, el legado más interesante y efectivo que deja Kirchner. Por las razones íntimas que fueran, partió aguas. Obligó a ponerse de un lado o de otro, cuando ya parecía imposible que la pasión política se reinstalara en la Argentina devastada de la rata. Más aun, por estas horas también se desnudan como de cocodrilo feroz las lágrimas y lamentos de quienes se allanaron a hacerle el juego a la derecha con chamuyo de izquierda cinematográfico-nacionalista. ¿Y por qué eso también es símbolo? Porque esa partida de aguas que significó y significa esta rara pero apasionante experiencia también compelió a que cada quien mostrara su vocación de poder. Algunos de la derecha explícita sacaron los tanques mediáticos, pero otros de la izquierda piripipí copiaron a Carrió, compararon a Kirchner con Menem y hace unas horas se manifiestan condolidos ¿de qué? ¿No es que eran iguales?
Por unas semanas como muchísimo, si es que se aguantan, el establishment más concentrado, el gorilaje recalcitrante y sus funcionales nac&pop se llamarán a silencio de expectación. Concluido el duelo de las buenas formas, medirán cuánto tiempo se requiere para que seguir atacando no se les vuelva boomerang. Tensarán que Cristina puede usufructuar, o que le serviría, la imagen de mujer enhiesta en medio de un drama de todo tipo, sola contra todos. Y encima, en medio de ese karma que los sigue regenteando: sus candidatos son horribles, no se les cae una idea alternativa convincente y están a años luz de potenciar a algún referente que demuestre capacidad de mando.
Si lo piensa bien, la derecha atraviesa un problema con la muerte de Kirchner: él venía a ser una suerte de reaseguro para continuar insistiendo contra el “aplastamiento de las instituciones”, el “clima de confrontación”, la “división de la sociedad” y todo el resto de pelotudeces tras cuyo parche se oculta, pésimamente, que no aguantan la afectación de emblemas con que sintieron tocados su alma y su culo. Y la de ciertos privilegios que manotearon sus bolsillos.
Ayer a la noche, el clima de congoja cedía lugar a una efervescencia, tan contenida como callejera, que detrás del dolor avisaba lo siguiente: si hay lugar de retrocesos en lo recuperado para los intereses populares, no les va a resultar fácil. La potencia política de Kirchner ya no estará, Cristina es candidata única y habrá que comprobar si su estoicismo aguanta la presión. Pero es irrebatible que queda una fuerza muy considerable que, cualesquiera sean los avatares electorales, no permitirá así nomás que se vuelva para atrás en ciertas conquistas que a la vuelta de la esquina eran extravíos utópicos.
En síntesis, eleven neo-pliegos de condiciones, festejen, gorileen, viven a las coronarias de Kirchner como antes a sus carótidas y al cáncer de Eva, supongan que se acabaron la ley de medios y que la yegua no debería soportar semejante tensión. Pero, por las dudas, uno les aconsejaría que adviertan la ya masa de gente joven politizada y movilizada y el número de los que se plantean lo que hay enfrente de lo que putean.
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23 oct 2010

Consignas + Cronograma > Importante (leer detenidamente)

Estimados alumnos,
                               manden por mail (antes del lunes) lo que entregaron este viernes pasado, recordamos, a saber: Título tentativo (en forma de frase), Subtítulo explicativo y Declaración de Intenciones (Inquietudes e intereses propios puestos en juego + Relación ENTRE conceptos del Par propio), en una hoja A4 con letra legible. Aclaramos que la entrega va a tener nivelación.
Insistimos en que el Tema debe tratar sobre problemáticas de la arquitectura (encontrar un conflicto) que los movilicen para investigar o explorar y que sean aplicables a la interpretación de cualquier obra de arquitectura. No se permitirán temas basados en clasificaciones historicistas (barroco, academicismo, arquitectura colonial, etc.) o restringidos a arquitectos, porque precisamente no cumplen con la condición antedicha de ser aplicables a cualquier obra en cualquier lugar y momento. Por otro lado, mantenemos la idea de subvertir la linealidad del discurso histórico, lo cual implica no intentar ninguna búsqueda en sentido evolutivo o genealógico.
Aprovechamos las noticias sobre el calendario académico para enviar las consignas para el viernes que viene y dar un par de consejos...
La entrega final será el día 12 de noviembre (el 5 hay preentrega). La firma de libretas y levantamiento de actas será el viernes siguiente 19 de noviembre. Espero esto los ponga en perspectiva de lo importante que es estar al día con las entregas parciales y la asistencia al taller, para llegar adecuadamente a la entrega final.
Respecto de las consignas les recordamos que para este viernes deben traer nuevamente el Par Dialéctico que quieran utilizar para realizar el TP10 (es la última oportunidad de cambiarlo). Además deben seleccionar 10 obras de la arquitectura mundial construidas entre el año 1415 y el 1915 (sean inteligentes y seleccionen obras que funcionen bien para mostrar distintos aspectos de la tensión interna del Par elegido), para ello pueden usar las teóricas, los apuntes y textos, la bibliografía del curso (está colgada en el blog) y/o buscar en las páginas de historia de la arquitectura en internet (las 10 obras deben entregarse con al menos: nombre, fecha(s), ubicación, autor(es) y una foto de la misma). Y además, deben seleccionar una de esas obras (la que les parezca más sencilla) y atravesarla interpretativamente desde el Par elegido, detectar como se manifiesta el Par en la obra y porqué, en un texto de una carilla como mínimo. Por último, el Título (ya “definitivo”), el correspondiente Subtítulo explicativo y la declaración de intenciones que entregaron el viernes pasado, convertida en Introducción (Inquietudes e intereses propios puestos en juego + Relación ENTRE conceptos del Par propio). Aclaramos que la entrega va a tener nivelación. Relean la consigna del TP10 para ver hacia donde nos dirigimos.
Los consejos pueden tomarlos o no, luego obviamente cada uno se hará cargo de su propio trabajo. Cuando deban elegir un Par (para cambiar uno que no está funcionando...) tengan en cuenta que debe ser aplicable a cualquier obra de arquitectura (minoica, persa, alemana o peruana), así que hagan la prueba. También piensen que van a tener que hacer un trabajo con obras de arquitectura, para lo cual tienen que tener cierto material disponible, me refiero específicamente a aquellos que están eligiendo conceptos relacionados con el proceso de diseño (idea, motivación, proyecto, síntesis, dibujo, formación académica, toma de decisiones, etc.), del cual seguramente no van a conseguir información. Finalmente no se olviden que trabajamos con obras que son previas al movimiento moderno, y que existen conceptos contemporáneos que difícilmente puedan ser aplicados a ellas (sostenibilidad, fluidez espacial, vanguardia, estructura semántica, sintaxis, etc.). Espero les sirva de ayuda.
Saludos,
              Rodrigo.

Pd.: noto cierta tendencia en algunos a buscar conceptos complejos o que suenan complicados, espero que esto no sea debido a que crean que es lo que nosotros estamos esperando, porque no es así. Ya es suficientemente compleja la tarea de interpretación que vendrá a continuación. No intenten anticiparse especulativamente porque no es productivo. Es sólo un consejo más...

T.P.Nº10

ESPECTATIVAS DE LOGRO GENERAL O LO QUE ESPERAMOS QUE SE HAGA.


· Este, nuestro ultimo trabajo práctico del año, de entrega estrictamente individual, consiste en establecer una lectura transversal de la(s) historia(s) que estuvimos viendo durante todo el año, para así poder hacer una re-escritura personal que funcione como una suerte de re-construcción de sentido.
· Pretendemos lograr lo antedicho a través de un eje interpretativo que sirva como línea de fuga o costura del relato (ficción interpretativa) que propone la historia, estableciéndose como tensión entre dos variables conceptuales que deberán ser intrínsecas a la arquitectura, lo cual se evidenciará en la elaboración de la hipótesis de trabajo o "tema" a desarrollar.
· El tema a tratar tiene que ser un reflejo de sus inquietudes (claro, si no hay inquietudes, no hay tema), y como dijimos en clase: es más importante y productivo trabajar sobre lo que les molesta (aquello que les resulta difícil o conflictivo en su propia experiencia con la arquitectura), que sobre aquello que supuestamente les parece "interesante".

OBJETIVO DE LA BÚSQUEDA O LO QUE HAY QUE HACER.

· Un buen tema (ergo, un buen título) es aquel que relaciona dos términos, o sea, que no intenta definir algo, sino encontrar una relación, que puede ser deductiva, inductiva, analógica, metafórica, etc., y que sirve para explorar cierto campo de conocimiento. La historiografía tiene que servir de excusa para reflexionar sobre la arquitectura.
· En el título no pueden aparecer ni la palabra arquitectura ni la palabra evolución. La idea es que no usen un título del tipo: "el espacio y la arquitectura" porque se verían obligados a intentar definir que es la arquitectura y eso es precisamente lo que no queremos hacer. Con respecto a la evolución lo que queremos decir es, no sólo que no aparezca en el título, sino que el texto no se dedique a buscar "evoluciones" en las variables. Ni esencialismo ni evolucionismo.
· Como último trabajo del año, es importante para condensar y evaluar lo visto hasta ahora. Por lo tanto, todos los TPs, textos y teóricas del año forman parte del material de trabajo.

COMO HACER, LO QUE ESPERAMOS QUE SE HAGA Y LO QUE HAY QUE HACER.

· La entrega constará de una carátula (título, cátedra, nivel, nombre, grupo, año, etc.), un índice, un cuerpo (textual y gráfico) con un desarrollo de no menos de 2500 palabras más la bibliografía consultada y/o citada. Además del texto, en la evaluación será tenido en cuenta el diseño (tipografía, espacios, página, imágenes, objeto presentado, etc.). Buscamos que la coherencia interna se verifique también en la relación forma-contenido.
· Teniendo en cuenta las clases que tenemos para este último trabajo y la complejidad del mismo, vamos a hacer una excepción y les daremos la oportunidad de ir corrigiendo los textos por este medio. Aprovechen esta oferta extraordinaria de fin de año y manden lo que tengan. Esto de ninguna manera los exime de venir a clase.

18 oct 2010

Clase del 22 de octubre

Les recordamos que este viernes 22/10 (si no surgen nuevas dificultades) tendremos el privilegio de asistir a la postergada teórica del profesor invitado Julio Cacciatore.
Además, a medida que vayan recibiendo las devoluciones sobre los Pares Propios Posibles enviados, tienen que elaborar el avance del TP10 para entregar el viernes, a saber:
  • Título tentativo (en forma de frase)
  • Subtítulo explicativo
  • Declaración de Intenciones (Inquietudes e intereses propios puestos en juego + Relación ENTRE conceptos del Par propio)
En una hoja A4 con letra legible. Aclaramos que la entrega va a tener nivelación.
Insistimos en que el Tema debe tratar sobre problemáticas de la arquitectura (encontrar un conflicto) que los movilicen para investigar o explorar y que sean aplicables a la interpretación de cualquier obra de arquitectura. No se permitiran temas basados en clasificaciones historicistas (barroco, academicismo, arquitectura colonial, etc.) o restringidos a arquitectos, porque precisamente no cumplen con la condición antedicha de ser aplicables a cualquier obra en cualquier lugar y momento. Por otro lado, mantenemos la idea de subvertir la linealidad del discurso histórico. lo cual implica no intentar ninguna búsqueda en sentido evolutivo o genealógico.

15 oct 2010

CLASE SUSPENDIDA

Estimados, les informamos que habiéndonos comunicado con docentes y no-docentes de la facultad, y a pesar de nuestra voluntad, resulta imposible mantener hoy el dictado de la clase prevista. Esto se debe a los "festejos" del 17 de octubre y el acto convocado por Moyano en River, que en principio dificulta sobremanera el acceso a Ciudad Universitaria, pero que además, al haber un sorpresivo asueto de no-docentes (digo sorpresivo porque ayer no había ningún aviso oficial en FADU) no podemos tener acceso a las aulas teóricas ni a los equipos.
Envíen el trabajo solicitado para hoy (Pares propios) por mail así podemos hacer una devolución. Sigue siendo una entrega con nota, a pesar de realizarla en formato digital.
Saludos,
Rodrigo

12 oct 2010

12 de octubre por Osvaldo Bayer


Algo para recordar en este bicentenario. Un 12 de octubre muere Juan José Castelli, el orador de la revolución

Castelli, la utopía revolucionaria
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Felipe Pigna. HISTORIADOR
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La Revolución de Mayo naciente tenía que abrirse caminos y los realistas la amenazaban militarmente por todos lados: desde el foco resistente de Montevideo, desde Lima y desde las ciudades del Alto Perú que se habían convertido en los centros político-militares más operativos y se preparaban para vengar el fusilamiento de Liniers y sus compañeros y para exterminar al último foco de resistencia anti-española en esta parte del continente.
La represión de la contrarrevolución de Córdoba le había dejado muy en claro a Moreno que Juan José Castelli compartía sus sentimientos y no titubeaba a la hora de defender los ideales libertarios y volvió a confiar en él a la hora de hacer justicia en el Alto Perú.
El hombre de confianza de Moreno había nacido en Buenos Aires el 19 de julio de 1764, y como su primo Manuel Belgrano, había cursado en el Real Colegio de San Carlos, para seguir luego sus estudios en el Colegio Montserrat de Córdoba y en la Universidad de Charcas, el mismo centro académico donde se graduaron Moreno y Monteagudo en abogacía. Había participado activamente en el cabildo del 22 de mayo derribando con su vibrante oratoria los argumentos de los representantes del virrey que lo calificaban de "subversivo" y "principal interesado en la novedad" o sea la revolución. Fue uno de los vocales más activos de la junta de mayo y uno de los más cercanos a las ideas del Secretario de Guerra y Gobierno de la Junta.
La partida de sus compañeros dejará a Moreno en una peligrosa soledad que será rápidamente aprovechada por sus enemigos, que terminarán por derrocarlo y harán lo imposible para desestabilizar a Castelli y a Belgrano poniendo en serio riesgo la continuidad de la Revolución. Castelli partió al frente de aquel ejército de la patria con lo poco que había, con el pobrerío que lo seguía y con una revolución por hacer. Va hacia las tierras que no pudieron liberar Tupac Amaru y Micaela Bastidas, va a hacerles justicia: uno de los pocos cañones del ejército patriota se llama Tupac Amaru y el delegado de la junta sueña con apuntarlo al centro del poder español de esta parte del continente.
La proclama de Castelli a su tropa dejaba en claro los objetivos político-militares de la expedición: "Ciudadanos, militares, amigos, hermanos y compañeros: La virtud y el heroísmo no pueden quedar sin premio, así como no pueden quedar impunes los crímenes. Mi gloria es partida con vosotros, por vida de la Patria y exterminio de nuestros rivales, impenitentes, endurecidos y envidiosos" El presidente de la Audiencia de Charcas, Mariscal de Campo Vicente Nieto había dicho hacía unos días: "Tengo en mi poder varios oficios relativos a órdenes y aprobaciones de la revolucionaria Junta de Buenos Aires que no he dado el uso que correspondía, porque espero tener la satisfacción de hacérselos comer en iguales porciones a los sucios y viles insurgentes, que me los han remitido bajo el título de Representantes del Poder Soberano".
Nieto y el gobernador Intendente de Potosí y empresario minero, Francisco de Paula Sanz, que pretendía huir con 300.000 pesos en pasta de oro y plata pertenecientes a los caudales públicos, fueron capturados al igual que el Mayor General Córdova. El día 15, en la Plaza Mayor de la imperial villa, entre las 10 y 11 horas de la mañana fueron ejecutados según la orden reservada de la Junta de Buenos Aires que establecía: "El presidente Nieto y el gobernador Sanz deben ser arcabuceados en cualquier lugar donde sean habidos".
Castelli abandonó Potosí el 25 de diciembre para marchar hacia Chuquisaca. Hacía 22 años, había partido de allí con su título de abogado. La ciudad universitaria estaba muy cambiada. Él seguía siendo el mismo. Había mucho por hacer, muchas heridas por curar y mucha injusticia por ajusticiar. Una de sus primeras ocupaciones fue la puesta en marcha de una legislación de avanzada que le devolvía las libertades y las propiedades usurpadas a los habitantes originarios.
Decretó: la emancipación de los pueblos, el libre avecinamiento, la libertad de comercio, el reparto de las tierras expropiadas a los enemigos de la revolución entre los trabajadores de los obrajes, la anulación total del tributo indígena, la suspensión de las prestaciones personales, equiparó legalmente a los indígenas con los criollos y los declaró aptos para ocupar todos los cargos del Estado, tradujo al quechua y al aymará los principales decretos de la Junta, abrió escuelas bilingües: quechua-español, aymará-español, removió a todos los funcionarios españoles de sus puestos, fusilando a algunos, deportando a otros y encarcelando al resto.
Las medidas eran claramente revolucionarias y no tardarían en desatar la furia de los ricos, criollos y españoles, beneficiarios del sistema de explotación del indígena. En Buenos Aires, las cosas habían cambiado y mucho. Saavedra y Funes con la maniobra de la incorporación de los diputados a la Junta habían logrado dos objetivos largamente acariciados: dejar en absoluta minoría al morenismo y provocar la renuncia de Mariano Moreno el 18 de diciembre de 1810. A pesar de todo Castelli no dejaba de proyectar, de soñar una utopía compartida, escribió por aquellos días oscuros: "'Nuestro destino es ser libres o no existir, y mi invariable resolución sacrificar la vida por nuestra independencia. Toda la América del Sur no formará en adelante sino una numerosa familia que por medio de la fraternidad pueda igualar a las respetadas naciones del mundo antiguo."
Se acercaba el primer aniversario de la Revolución y Castelli decidió celebrarlo como él consideraba que correspondía: con un hecho revolucionario. Convocó a todas las comunidades indígenas de la provincia de La Paz a reunirse ante las ruinas de Tiahuanaco, a metros del Titicaca, el lago sagrado del Collasuyo incaico. Allí estaban todos, centenares de habitantes originarios y soldados del ejército del Norte esperando por la palabra del orador. Castelli comenzó rindiéndole un homenaje a la memoria de los incas e invitó a los presentes a hacerles justicia a los antepasados expulsando definitivamente a los invasores españoles.
Les anunció la expropiación de las tierras que estaban en manos de los enemigos de la revolución y su devolución a las comunidades, sus legítimos dueños. Tras la derrota de Huaqui, el gobierno porteño mandó a detener a Castelli. Se lo acusaba de "mal desempeño" político y militar en el Alto Perú.
El 14 de febrero de 1812, en Buenos Aires, comenzaron las declaraciones de los testigos. Ni uno solo de ellos testimonió contra Castelli y muchos elogiaron su patriotismo, a pesar de las capciosas preguntas de los fiscales que apuntaban a cuestiones tan "patrióticas" como saber si Castelli le había faltado el respeto al rey español Fernando VII y a la religión católica.Pero en Castelli otro proceso más terrible que el judicial se había desatado hacía algunos meses.
Una quemadura mal curada provocada por un cigarro había dado inicio a un letal cáncer en la lengua. El 11 de junio de 1812, la Revolución comenzaba a quedarse sin voz. Un cirujano le amputaba la lengua a un Castelli que ahora sólo podía defenderse por escrito.
"Yo no huyo del juicio; antes bien sabe V.E. que lo reclamé, bien cierto de que no tengo crimen". Pocos son los amigos que lo visitaban, Bernardo de Monteagudo, que había asumido su defensa y su primo Manuel Belgrano que bajó "matando caballos" para estrecharlo en un abrazo. Según la partida de defunción emitida por la parroquia de la Merced, en la noche del 11 de octubre de 1812, recibió todos los sacramentos. Pidió papel y lápiz y escribió: "Si ves al futuro, dile que no venga". Murió en las primeras horas del 12 de octubre, el día que los conquistadores celebraban el inicio de su "cruzada" americana, una ironía del destino.
En "El grito del Sud" del 8 de diciembre de 1812, se anunciaba el remate "de la casa y la hacienda del finado Dr. Juan José Castelli sita en la costa de San Isidro". María Rosa Lynch, en la más absoluta miseria, gestionó en 1814 el cobro de los sueldos adeudados a su marido que sumaban 3.378 pesos. Fueron pagados trece años después. Una calle de Buenos Aires, de sólo cuatro cuadras, "recuerda" su nombre.